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Prevención > Normas de higiene postural y ergonomía

Población: Al estar de pie

Aunque pueda parecer paradójico, estar de pie, parado y quieto, supone para la musculatura de la espalda y las estructuras de la columna vertebral un esfuerzo más intenso que estar andando.

Si debe hacerlo, conviene seguir estas normas y prestar atención a su calzado:

Normas al estar de pie

Mientras esté de pie, mantenga un pie en alto y apoyado sobre un escalón, un objeto o un reposapiés. Alterne un pie tras otro, y cambie la postura periódicamente.
No esté de pie si puede estar andando. Su columna sufre más carga al estar de pie parado, que andando.

Si no tiene más remedio que mantenerse de pie quieto, vaya pasando el peso de una pierna a la otra cada cierto tiempo; cuando lo hace así, también alterna los músculos de la espalda que soportan más carga, permitiendo que descansen cada cierto tiempo y retrasando su sobrecarga.

Si debe trabajar con sus brazos mientras está de pie, hágalo a una altura adecuada, que le evite tener que estar constantemente agachado o con la espalda doblada y le permita apoyarse con los brazos.

Si tiene que sujetar peso mientras está de pie quieto, manténgalo tan cerca de su cuerpo como pueda; cuanto más cerca del cuerpo estén los brazos o el peso que sujeten, menor será la carga que soporte su columna.

Si nota que la espalda se va cargando, cambie de apoyo. Si eso es insuficiente, estire la musculatura de la espalda o siéntese un rato; es mejor evitar la sobrecarga de la musculatura que lidiar con ella una vez que se ha establecido.

Cuanto más potentes, resistentes y coordinados tenga los músculos que le ayudan a mantenerse en equilibrio cuando está de pie (esencialmente, la musculatura de la espalda, los abdominales, el psoas-ilíaco, los glúteos y los isquiotibiales), más tiempo podrá aguantar de pie quieto sin que le duela.

Si su musculatura no está suficientemente desarrollada, o está saliendo de un episodio de dolor de espalda, y no tiene más remedio que mantenerse de pie quieto de manera prolongada, puede valorar el uso de una faja lumbar. La faja suple en parte el trabajo de la musculatura, por lo que le permite aguantar más tiempo de pie quieto sin sobrecargar la musculatura. Sin embargo, su uso prolongado es contraproducente, pues debilita los músculos cuyo trabajo suple, y empeora su coordinación. Por eso, use la faja sólo en los momentos puntuales en los que sea indispensable porque sepa que va a tener que estar de pie quieto más tiempo del que puede soportar. Quítesela en cuanto pueda, úsela tan poco como sea posible, y mejore el entrenamiento de su musculatura para que la faja pronto sea innecesaria.


Cambie de postura frecuentemente
1. Brazos a la altura adecuada
2. Pie en alto y apoyado

Calzado

Evite los zapatos de tacón alto o fino,si debe estar mucho tiempo de pie o caminando.
Un zapato completamente plano, sin ningún tacón, tampoco es lo ideal, especialmente si existen problemas de rodilla.

Lo ideal es un zapato en el que el pie esté bien sujeto (es decir, en el que el pie no “baile” dentro del zapato), con un tacón ancho (no de aguja) de entre 1.5 y 3 cms.





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